Band of Friends. Tributo a Rory Gallagher

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En el campo cada vez más amplio de los tributos, hasta el punto de que ya parece inabarcable, hay formaciones empeñadas en que no se pierda la herencia de quienes a lo mejor no llegaron a la Primera División del rock, pero que desde luego sí tuvieron su público. Como Rory Gallagher. A reivindicar la figura de éste se dedican Band of Friends.
Es una injusticia absoluta que este irlandés, que falleció sólo con 47 años, no figure en la mayoría de las listas esas que se hacen para reconocer a los mejores guitarristas de la historia. Si no lo está es porque no consiguió el éxito de otros, pero su genialidad fue reconocida por otros que sí que están en todas las enciclopedias. Se cuenta, por ejemplo, que una vez le preguntaron a Jimi Hendrix qué se sentía siendo el mejor guitarrista de la historia y que él contestó: “No sé, esa pregunta deberá hacérsela a Rory Gallagher”.
Siempre fiel a su Fender Stratocaster, casi una prolongación de su brazo, Gallagher comenzó su carrera en el trío Taste en la década de los setenta y la continuó en solitario en los setenta y los ochenta. Hizo siempre rock básico mezclado con rhythm & blues y tocado con energía y convicción. Quienes gozaron de la experiencia de verlo en directo saben que era un huracán encima de un escenario. Por desgracia, su excesiva afición al alcohol aceleró su muerte, que se produjo en 1995.
Para entonces, su huella en otros muchos guitarristas de todo el mundo era más que evidente. Rosendo Mercado, sin ir más lejos, dijo que nunca se planteó tocar en un grupo con dos guitarristas porque si Rory Gallagher no lo hacía, él tampoco. Por el mismo motivo, el músico de Carabanchel se decantó también por la Stratocaster como instrumento perenne.
Desde 2012, Gerry Mc Avoy invoca en los escenarios el espíritu de Gallagher al frente de su proyecto Band of Friends, en el que también intervienen Jim Kirkpatrick, Brendam O´Neill y Paul Rose. Estos dos últimos, por cierto, formaron parte de la banda de Rory en sus últimos años de vida.
El objetivo, confiesan, no es tanto rendir tributo al guitarrista y compositor como “hacer una celebración de su vida y su música”, algo que, sostienen, el propio Gallagher “aprobaría sin duda”. A decir de los críticos, hacen un gran trabajo en directo, y sus recreaciones de ‘Secret agent’, ‘Tucson Arizona’ o ‘The devil made me do it’ son apreciadas en los escenarios no sólo del Reino Unido sino de otros países europeos. Y también de España, donde el bueno de Gallagher tenía y tiene una legión de seguidores no muy numerosa pero realmente fiel.

























